Cada aventura tiene un comienzo.
Y este es el mío.
Un punto fijo, casi imperceptible,
en el que me permito bajar el ritmo y respirar.
Es un punto de partida donde el pasado deja de hacer
ruido
y se convierte en recuerdo,
y las esperanzas no son grandes promesas,
sino pequeños pasos cotidianos.
Uno tras otro.
Aquí traigo la vida que he vivido.
El amor que me acompaña.
Mi familia,
y todo lo que me ha enseñado a permanecer,
a resistir,
a cuidar.
También traigo las partes cansadas,
aquellas que puse en pausa,
las emociones que dejé atrás
para poder sobrevivir.
Pero hoy, sobre todo, traigo la mirada puesta hacia adelante.
Hacia nuevos días.
Nuevos caminos.
Nuevas posibilidades.
Hacia encuentros que aún no conozco
y silencios que quizá tengan algo que decirme.
Kilómetro Cero no es solo un momento.
Es una invitación.
A recomenzar sin borrar.
A descubrir sin exigir certezas.
A buscar respuestas
y aceptar también las preguntas.
A cambiar, lentamente,
para mejor.
A escribir sin prisa,
siguiendo el ritmo de lo que nace.
Es un lugar íntimo,
donde el corazón y la mente aprenden a caminar
juntos.
Donde cada día, incluso el más sencillo,
puede ser el indicado
para abrirme a algo nuevo.
Este es mi kilómetro cero.
Desde aquí comienza el camino. ✨


