¿Alguna vez os habéis sentido tan perdidos dentro de vosotros mismos que ya no sabéis qué dirección tomar?
¿O habéis intentado desesperadamente encontrar soluciones para luchar contra una infelicidad que, poco a poco, os estaba consumiendo?

Aquí estoy.

Este es mi punto de partida.
O quizá mi punto de llegada… depende de cómo se mire.

Es ese momento en el que dices basta.
Basta a un trabajo que ocupa tus días y llena tu cabeza de pensamientos.
Basta a cargar con los problemas de todos, intentando resolver cosas que quizá ni siquiera nos corresponden.
Basta a quedarse en situaciones esperando que algo cambie, pero siendo íntimamente consciente de que probablemente nunca sucederá.

Creo que nunca he hecho realmente lo que quería.
A menudo por falta de valentía.
Porque, seamos sinceros, es más fácil culpar a las circunstancias, a las personas o a los acontecimientos que admitir ante uno mismo que no se ha tenido el coraje de elegir.

Así que sí…
este es mi punto de partida.